PARROQUIA NTRA. SRA. DE LA ASUNCION    ARENAS

 

NUESTRA PARROQUIA 

INTERIOR DEL TEMPLO

 

 

 

 

  

HISTORIA DE LA IGLESIA PARROQUIAL  

Indice.

 

  1. LA COMUNIDAD PARROQUIAL DE ARENAS.
    1. El Cristianismo en Arenas
    2. La Comunidad Parroquial
    3. Bajo la protección de Santa María
    4. Un Párroco inolvidable
    5. Un Catequista de excepción
    6. Culto a la patrona
    7. PRESENCIA SOCIAL DE LA COMUNIDAD PARROQUIAL
    8. EL TEMPLO PARROQUIAL
      1. Exterior del templo parroquial de Arenas
      2. Fábrica del Templo
      3. La Torre renacentista
      4. Interior del templo Parroquial
      5. Iconografía del Templo arenense
      6. Titular de la Iglesia, Ntra. Sra. de la Asunción
      7. La imagen de la Virgen del Pilar de Arenas
      8. Otras imágenes. Otras devociones
      9. El Órgano
      10. La Custodia joya de la Parroquia

 

 

 LA COMUNIDAD PARROQUIAL DE ARENAS

El Cristianismo en Arenas

No pretendemos dar detalles de la aparición del cristianismo en nuestro suelo arenense, ya que esto sería imposible, no disponemos de datos para hacer un estudio serio sobre este tema. Todo son conjeturas y suposiciones que no nos aclaran demasiado, pero daremos nuestra opinión sobre aquellos matices que nosotros consideramos más probables, pues los datos de que disponemos son tan sólo unas ruinas de una iglesia de un pequeño poblado en Los Llanos y una aparición de una imagen de la Virgen en El Ojo de la Jara, oscurecida por la leyenda; sin embargo algo tendremos que decir de su vida como Parroquia, como Comunidad cristiana y como alma de la espiritualidad de las gentes de Arenas.
El cristianismo se asentó en estas tierras desde los lejanos tiempos de Prisciliano o de los mártires Vicente Sabina y Cristeta (siglo IV). De todas formas pensaremos con María Mariné que la cristianización general de la Península está rodeada de "focos y leyendas" ya que su origen no ha podido determinarse de forma contundente. No podemos negar sin embargo que antes del siglo XI, fecha de la aparición de la imagen de la Virgen del Pilar, ya había existido en "Las del Llano", como se conocía entonces a este pequeño poblado, un grupo de personas creyentes que practicaban el cristianismo.
Ese grupo constituido ya en comunidad parroquial, será el que se encargue de alguna manera de dar culto a esa imagen de la Virgen. Ahí quedan todavía los restos de su antigua iglesia. Sabemos que en el siglo XIV se construirá una Iglesia en el Cerro de San Agustín y otra en el nuevo poblado de Arenas ambas dedicadas a la Virgen; la primera a la Virgen del Pilar y la segunda a Santa María Tanto la presencia de estos extraños ermitaños en los primeros tiempos (1054), (no sabemos cuanto tiempo llevaban instalados aquí), como la construcción de iglesias dedicadas al culto divino, nos hace pensar en una Comunidad Parroquial más a menos floreciente en ese periodo. No olvidemos que nuestro pueblo surge como parroquia independiente y arciprestazgo a mediados del siglo XIII.

La Comunidad Parroquial

Si alguna institución religiosa como tal merece nuestra atención esa es, sin duda, la Parroquia. Por eso haremos un repaso por su estructura como entidad parroquial donde se desarrolla toda forma de apostolado. Dice el Concilio Vaticano II que, la Parroquia es "célula de la Iglesia". En el ámbito de una religiosidad católica como la nuestra, en torno a la parroquia debe girar todo lo demás.
La Parroquia como entidad cristiana y eclesial "…ofrece modelo clarísimo de apostolado comunitario, porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universidad de la Iglesia". Dentro del mundo católico entre las diversas comunidades de fieles "…sobresalen las parroquias, distribuidas localmente bajo un pastor (párroco) que hace las veces del Obispo, ya que de alguna manera representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe". El propio Concilio Vaticano II nos sigue instruyendo sobre esta doctrina y recomienda a los fieles que "Hay que trabajar para que florezca el sentido comunitario parroquial sobre todo en la celebración común de la Misa dominical".

Bajo la protección de Santa María

Bien en el poblado de "Alas del Llano" primero, después en el nuevo emplazamiento a orillas del río Arenal (Arenas) en el siglo XIII, podremos pensar en una comunidad parroquial medianamente organizada, con un grupo de creyentes, fieles veneradores de su Virgen del Pilar.
Al socaire de esta devoción mariana, muchos han pensado que se fue formando la nueva población arenense. Eduardo Tejero, junto a otros autores, opina que es posible que la aparición y culto a esta imagen "…atrajera pobladores del vecino poblado minero de Los Llanos…",  ya que ambos poblados, Los Llanos y Arenas, coexistieron en el tiempo y que el nacimiento de nuestro pueblo se debe más a la repoblación que a un desdoblamiento de un poblado a otro.
El nuevo pueblo de Arenas no surge antes del siglo XIII, por lo que debemos pensar que en esa época inicial del pequeño poblamiento, su iglesia parroquial sería, como eran las de los poblados de características similares de su entorno o provincia: no mayor de "11 metros de longitud por 5,5 metros de anchura en la nave", por lo que deducíamos que el número de feligreses no sería numeroso, de ahí que su prestimonio o contribución al obispado abulense fuera también escaso, no más de 10 maravedís anuales. Aunque es seguro que ya estaría regida por un sacerdote encargado o ecónomo.
No será hasta el año 1395, cuando se rehaga el templo, dándole mayor amplitud, hasta conseguir una estructura más sólida, cuando Arenas tenga ya una comunidad cristiana importante, puesto que no se entendería la construcción de un templo en honor a la Virgen con cierta suntuosidad para un cura y cinco feligreses. Esta fecha, que coincide con la de la erección de la primera iglesia dedicada a Santa María del Pilar, en el Cerro de San Agustín, indica y se nos está hablando de un obispo y de una diócesis abulense debidamente organizada, de la cual dependería la ya existente parroquia de Arenas.
Los cristianos organizados en comunidades parroquiales en nuestras tierras existen desde los principios del cristianismo en España, y en nuestra comarca no más tarde del siglo VI. Quiere decir todo esto que ya en los lejanos tiempos de la estancia en el poblado de Alas del Llano, existía en él una Parroquia con párroco y feligreses. Ahora la nueva comunidad eclesial de Arenas se constituye y organiza por feligreses cristianos pertenecientes a la repoblación en los siglos XI y XII, procedentes de las regiones del norte de la Península; posteriormente se irán incorporando a la nueva Comunidad los habitantes del pequeño poblado de "Las del Llano" o de Los Llanos, hasta que éste desaparezca definitivamente.
Sí es verdad que con la conquista musulmana de España en un principio no se quebró la unidad religiosa, ya que no fue una guerra de religiones sino una guerra de conquista y que si por algo se distinguió fue por la tolerancia religiosa entre unos y otros, pero la invasión descontrolada de almorávides y almohades en los siglos IX y X acabaron despoblando la zona y con este despoblamiento desapareció todo lo demás.
Ya a finales del siglo XIII y antes de conseguir el título de villa, se reconoce a Arenas como sede de un arciprestazgo importante dentro de la diócesis, aunque sabemos que anteriormente había sido una pequeña aldea perteneciente al arciprestazgo de Pinares. Esto quiere decir que, aproximadamente hasta esta fecha tardía (segunda mitad del siglo XIII  (1250), Arenas no es una población significativa, en cuanto entidad parroquial dentro de la diócesis abulense. Nuestro pueblo no se identifica como tal antes de la primera mitad del siglo XIII.
En la villa de Arenas a mediados del siglo XIV sólo existían tres iglesias: la de la villa, la del monasterio (San Agustín) y la llamada Alas del Llano. Pero es precisamente a finales del XV y principios del XVI cuando en la zona se produce un fuerte impulso repoblador, de tal forma que todas las pequeñas aldeas van a cobrar cierta importancia hasta el extremo de que todas ellas van a tener su propia iglesia: así veremos relacionadas en 1587 en la Relación y memoria de los lugares y pilas bautismales y vecinos feligreses del obispado de Ávila, citado por Carmelo Luis López : Arenas con 550 vecinos (2.475 habitantes); El Arenal con 152 vecinos; El Hornillo con 59; Guisando con 70; Hontanares con 61; La Parra con 22; Poyales del Hoyo con 153; y Ramacastañas con 30 vecinos. En total feligreses 1.097, unos 4.938 habitantes. En 1591, aunque algunos pueblos no aumentan sus habitantes, sino que incluso los disminuyen como es el caso de Guisando u Hontanares, sin embargo, el resto, entre ellos Arenas consiguen mayor número de habitantes, siendo el total de 5.046.
Según Carmelo Luis López las rentas y beneficios de la villa y tierra de Arenas eran de un montante "… total de 26.088,5 maravedís (anuales), que representaban el 8,73 % de todo el arciprestazgo…". Cantidad lógicamente deducida de la suma de rentas expresadas en el códice de 1458. Es verdad que en esta relación se incluye al monasterio de agustinos de Ntra. Sra. del Pilar con unos beneficios de 5.000 maravedís, por lo que Arenas superaba en estos beneficios y rentas a la mayoría del resto de las villas de su arciprestazgo, si excluimos a Mombeltrán y a Oropesa.
Estos datos los conocemos hoy gracias a esta relación reseñada en el "Libro de los veros valores de la Diócesis de Ávila", y que fueron requeridos por el Cardenal Gil Torres, para fijar los impuestos que cada persona o entidad beneficiaria de estas rentas debería aportar, proporcionalmente a los gastos que la Iglesia iba a tener en la guerra contra los turcos y que a tal fin habría de destinar el papa Calixto III.


Muchos han sido los Párrocos y sacerdotes que han regido los destinos de esta Parroquia, nos sería difícil, por no decir imposible, enumerarlos a todos ellos; pero alguno sí quedó en los anales de la historia de Arenas. Don José Carramolino, párroco cuando la francesada (1809). Don Francisco Javier Moreno Urbina, cuando la Parroquia hubo de hacerse cargo del Santuario y la Capilla del Santo por haber sido exclaustrados loa religiosos del mismo, allá por el 1836; o Don Gabriel Herraez que logró traer a las religiosas de la Madre Ana María Mogas a instalar su colegio en Arenas en 1915, por nombrar a alguno de ellos.
Se cita en 1291 un arcipreste (párroco) llamado Pascual Domínguez, este habría sido, si no el primero, sí uno de nuestros primeros párrocos arenenses; y Cándido Ajo hace referencia a un párroco arcipreste de Arenas en 1480, llamado Ruy García Manso, que era a su vez cura y vicario perpetuo de la Villa de Mombeltrán.
Pero los mejores recuerdos que nos quedan de nuestra parroquia, son aquellos que por obra y gracia principalmente de nuestro aún venerado Párroco Don Marcelo Gómez Matías, ya en pleno siglo XX, impulsó la vida religiosa y la espiritualidad de Arenas hasta extremos anteriormente desconocidos. Quizá sea también porque él mismo iba anotando y escribía todo cuanto acontecía en la Parroquia. Hoy podemos consultar un archivo rico en noticias y acontecimientos gracias a que él nos dejó su Almanaque Parroquial, donde no se dejaba escapar ni un detalle, ni una efeméride; incluso nos informaba sobre tiempos pasados (historias, leyendas...) de nuestro pueblo a través de los siglos.
Otros sacerdotes siguieron la labor ingente de Don Marcelo: Don José Serrano Cabo; Don Felix Carretero; Don Feliciano Cantalejo (natural de Gavilanes); Don Julián González de la Fuente; Don Cosme Díaz Sánchez; Don Fernando Gutiérrez; Don Lorenzo Galán Sáez (Coadjutor); Don José María García Somoza, Don Javier Navarro Gómez y Don Cruz Herráez Díaz

Un Párroco inolvidable

Don Marcelo Gómez Matías.

 

 

Pero si alguien es digno de un homenaje especial, como Párroco de Arenas, este será en primer lugar don Marcelo Gómez Matías. Destacaremos a continuación algunos de sus rasgos biográficos.
Don Marcelo nació en San Bartolomé de Pinares (Ávila) el día 16 de enero de 1885. Muy joven aún sintió la vocación sacerdotal e ingresó en el Seminario de Ávila, donde recibió la formación religiosa adecuada. Terminada la Teología, sus superiores le enviaron a estudiar a la Universidad de Salamanca, donde obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico.
Cantó su primera misa en su pueblo natal, San Bartolomé de Pinares, el día 21 de abril de 1911. Pocos días después fue nombrado coadjutor de la Parroquia de San Esteban del Valle, donde destacó como organizador, revolucionando la Catequesis. En 1913 se hizo cargo de la Parroquia de Martín Muñoz de las Posadas, donde fundó ya su Almanaque Parroquial en 1915.
En 1917 viene por primera vez a Arenas, haciéndose cargo de la Parroquia en su calidad de Ecónomo, sucediendo a Don Gabriel Herraez, empieza su pastoral parroquial con gran celo y entrega y permanece aquí hasta el año 1927 (10 de enero) en que se hace cargo de la Parroquia de Castillo de Bayuela.
En 1925 ya había sido nombrado Arcipreste del Valle del Tietar.
En 1933 se hace cargo también de la Parroquia de Garciotúm.
Pasada la guerra civil, donde providencialmente se libró de una muerte casi segura, volvió a su Parroquia de Arenas en 1937, tomando posesión como Párroco en 1940 (20 de octubre) Ese mismo año recibe el nombramiento episcopal como Encargado-Director del Seminario Diocesano de San Millán de la Capital.
En 1942 es nombrado Arcipreste de Arenas y en 1943 Delegado Episcopal en el Seminario Diocesano.
En 1948 se le nombra Párroco Consultor y en 1949 (17 de enero) es elevado por S.S. Pio XII a la Dignidad de Maestrescuela de la Catedral abulense. De este cargo (Canónigo) tomará posesión dos años después en 1951.
En 1952 recibe otro nombramiento como Promotor de Justicia y Defensor del Vínculo. Y en 1955 se le nombra Asesor Religioso de la Delegación Provincial de Turismo, por su labor periodística.
Don Marcelo, desde su nombramiento como Canónigo de la Catedral de Ávila se había trasladado a la capital e instalado en la calle Reyes Católicos en el nº 4. Allí le visitaban todos los que buscaban su consejo y dirección espiritual. Y allí murió un día primero de julio del año 1967.
Su tarea parroquial la podríamos resumir con sus mismas palabras: una obra social y una preocupación constante por los problemas temporales de sus feligreses.
Su trabajo como fundador y propagador de la publicación anual de su Almanaque Parroquial es inapreciable. También en 1920 decide publicar una hojita como suplemento del Almanaque con el título de El Pilar de Arenas.
En una entrevista concedida al entonces joven sacerdote Don Francisco López Hernández, decía don Marcelo: "La acción social de una Parroquia... creo que es fundamental y urgente". Y aconsejaba a todos los sacerdotes jóvenes: "Que trabajéis cuanto podáis sobre todo en el campo social. Del campo social saltó la chispa revolucionaria, y allí hay que ir a extinguirla. Si hubiéramos ido a tiempo, no habría pasado nada. Yo no me extraño de que la gente fuera a la Casa del Pueblo, debido a que probablemente estuvieron abandonados. Nosotros reaccionamos tarde...".
¿El sacerdote debe tener preferencias respecto a sus fieles? – Le preguntaba Don Francisco.
Y don Marcelo contesta: "En principio todos hijos: los buenos, porque lo merecen, y los malos para atraerles. Yo apenas visito a los ricos, a no ser para cumplir con algunas formas sociales. El sacerdote debe estar con el pueblo".
Así era Don Marcelo. Constancia de su manera de ser y actuar dejó sobrados ejemplos en cuantas parroquias gobernó y en Arenas de forma especial ya que esta Parroquia y los arenenses fueron siempre su debilidad.
Es verdad que no le tocó vivir los mejores tiempos de fe popular; él era un hombre preocupado por los problemas de su tiempo, por los espirituales y por los materiales: ya en 1917 escribía en su Almanaque: "En mi deseo de contribuir...al resurgimiento del espíritu parroquial, harto decaído por desgracia en los tiempos que corremos, debido en parte... a la diaria y perniciosa labor, digna de mejor causa, de una prensa banal, sin Dios, sin conciencia, que con su veneno de víbora tantas inteligencias emponzoña y no pocas honras mancilla".
Creo sinceramente que si hoy viviera don Marcelo no retiraría ni un ápice de sus afirmaciones y lamentaciones vertidas en este texto. ¡Gracias don Marcelo! Desde el cielo velará junto a la Virgen del Pilar a quien tanto amaba, por su pueblo y por la fe de sus hijos arenenses. No lo dudamos.

.Un Catequista de excepción

Una de las labores más importantes dentro de una Parroquia es, sin duda, la Catequesis, y en esta tarea don Silvestre Barcia fue un sacerdote catequista y guía admirable. No solamente daba catequesis a sus niños de su capilla de Lourdes, sino que también en el colegio de la Divina Pastora de donde era a su vez capellán, y, ¿cómo no?, en la Parroquia donde los concentraba alrededor de la Virgen del Amor Hermoso en su iglesia de la Plazuela, y en la que en el mes de mayo los niños de primera comunión se iban turnando los días del mes, para ofrecer todas las tardes a la Virgen sus ramos de flores. En esta tarea fue ayudado por el inolvidable sacerdote arenense don José Serrano Cabo, otro catequista extraordinario, con larga experiencia misionera en Méjico.
Don Silvestre murió el día 26 de noviembre de 1954, como había vivido, en las manos del Padre y en los brazos amorosos de María a quien él tanto había amado. Tenía 95 años y había nacido en Arenas y fue una vocación tardía, ya que entró en el Seminario de Ávila siendo mayor. Su última parroquia antes de venir a su pueblo en 1913 fue Navalcán. Aquí llegó en calidad de capellán del Patronato de Ntra. Sra. de Lourdes y se hizo cargo también del Colegio de la Divina Pastora. Combinaba ambas capellanías sirviendo cuanto podía a la Parroquia, haciéndose cargo de la Catequesis, que dirigió con acierto y entusiasmo hasta cinco años antes de su muerte. Durante los días aciagos del 36, don Silvestre misteriosamente no fue perseguido por los "cazadores de curas", le respetaron porque toda la gente de su pueblo le quería. A su entierro acudieron los seminaristas en pleno, ya que era también confesor del Seminario.
 

Un escritor amante de su pueblo

Diremos de don José Serrano Cabo que, a pesar de su infatigable actividad, ayudando en la Parroquia y a Don Silvestre en las tareas catequísticas, sin embargo, siempre fue de naturaleza enfermiza (padecía posiblemente de asma); murió en enero de 1955 pocos días después de cumplir 76 años. Había nacido en Arenas un día 6 de enero de 1879, y se ordenó sacerdote en 1903 con tan solo 24 años. Debido a su enfermedad no pudo ser franciscano como él hubiera deseado, pero llevado del espíritu misionero fue a Méjico, donde trabajó en su ministerio sacerdotal durante 14 años. Debido a una persecución religiosa en aquel país, tuvo que huir a Estados Unidos (Texas), donde siguió su labor en la Catedral de Wichita, y volvió a España en 1920. Permaneció algún tiempo en Madrid como capellán de la familia Ruiz Jiménez, pero prefirió a su querida Arenas donde recaló definitivamente. En su alimentación era rigurosamente vegetariano, contagiado quizá por el inolvidable don Juan Padrós.
Don José Serrano se hizo una casa en la Cuesta de la Grama, con una pequeña huerta donde cultivaba verduras y hortalizas (le gustaba mucho la botánica), pero ningún día dejaba de bajar al pueblo para celebrar la misa en cualquier iglesia de la Parroquia o en el Colegio de las Pastoras.
Destacó también don José como escritor así como profesor y director espiritual del Seminario Menor.

Culto a la patrona

La Titular del templo y Patrona de la Comunidad Parroquial es Ntra. Sra. de la Asunción.
La fiesta de la Asunción de la Virgen la celebra la Iglesia Católica el día 15 de agosto, como todos sabemos. Ese día es la fiesta de la parroquia, pero es muy personal, muy íntima, pasa casi desapercibida. Nos tiene que recordar el sacerdote que ese día es la fiesta de la Asunción de la Virgen. Hoy por hoy no se hace una fiesta solemne ni especial para honrar a la Virgen, a pesar de que la liturgia nos lo recuerde y aunque sabemos que, antes que la Virgen del Pilar, fue Ntra. Sra. de la Asunción Patrona del pueblo de Arenas. Es por tanto la festividad mariana más antigua que se conoce; sin embargo este misterio mariano ha sido el último en reconocerse por la misma Iglesia como dogma de fe, ya que hasta el año 1950 (1 de noviembre) no es declarado como tal por el Papa Pío XII, a pesar de que ya se venía insistiendo en todo el orbe católico, para que fuera así. El Ayuntamiento arenense declaraba Patrona de la ciudad a la Asunción de la Virgen ya en 1519, casi 50 años antes del mandato de S. Pío V para que esta festividad se extendiera a toda la Iglesia Universal.

Predicación/enseñanza/sermones desd el púlpito/ Catequesis.


Ya pasaron los viejos tiempos en que el párroco o el sacerdote se dirigían a sus fieles desde el viejo púlpito gótico de piedra. ¡Cuántos sermones encendidos en amor a la Virgen del Pilar y a Jesús Sacramentado! ¡Cuántas novenas de las de "como este año nunca", dirigidas por oradores de fama! (hasta un canónigo de la Basílica del Pilar de Zaragoza predicó en Arenas  una novena a la Virgen del Pilar); después del Vaticano II (1962- 1965) se movieron los altares para hacer más participativo al pueblo de Dios en la liturgia y la predicación bajó de los púlpitos, para ser más coloquial, más íntima, más humana, más cercana. ¡Cuantas horas dedicadas a la enseñanza y a la catequesis dedicaron sacerdotes como don Silvestre Barcia o don José Serrano Cabo en Lourdes o en la Divina Pastora! ¡Cuántas ayudas espirituales y aún materiales anónimas prestadas en el confesionario y en casas particulares! ¡Cuánto desvelo por parte de Sacerdotes y Catequistas que no escatimaron tiempo ni otras cosas para dedicarles a aquellos que lo necesitaban! Dios y la Virgen del Pilar sabrán agradecer tanto trabajo.
Así se hizo durante mucho tiempo con don Marcelo y antes y después de él. ¿Quién ,de la gente mayor , no ha conocido las actividades catequéticas y pastorales llevadas a cabo en el "Hogar Parroquial Sagrado Corazón" y en el "Centro de Acción Católica" de la calle de La Sorpresa, hoy convertido en Cine?
Hoy funcionan en la parroquia grupos de catequistas, Grupo de Jóvenes; Cursillos Prebautismales; Cursillos Prematrimoniales; Formación de Adultos; Asambleas familiares; Cursillos de Cristiandad; Cáritas; Visitadores de Enfermos. Además del Despacho parroquial, el Equipo Sacerdotal y el Consejo Pastoral.
En este apartado sí debemos destacar la labor llevada a cabo por los seglares, pero sobre todo por la Instituciones religiosas. Es de tener en consideración la actividad parroquial que desarrollan los frailes franciscanos del monasterio de San Pedro de Alcántara, ayudando al Párroco, no sólo en la celebración de las Eucaristías los domingos y días festivos, sino en la dinamización y animación de los grupos mencionados. Lo mismo hacen las religiosas de la Divina Pastora y las Alcantarinas de Lourdes, ayudando en las catequesis y formación de los distintos grupos. Siempre apoyados por la oración (tan valorada dentro de la Iglesia) de aquellas personas que llevan una vida menos activa y sí más de retiro y contemplación, como son las Madres Carmelitas Descalzas de Santa Maravillas de Jesús.

 

PRESENCIA SOCIAL DE LA COMUNIDAD PARROQUIAL

Algunas Cofradías o Hermandades asistenciales o simplemente devocionales fueron en otro tiempo el espíritu animador de la Parroquia. Cofradías como las "Conferencias de San Vicente de Paul". Cofradía o Hermandad de "El Pan de San Antonio", "Acción Católica", Cofradía de "La Santa Veracruz", Cofradía del "Santísimo Sacramento" o "La Sacramental", como se la denominó más tarde, Hermandad de Jesús de Medinaceli, Hermandad "Escuela de Cristo", éstas dos últimas de carácter penitencial como participantes en las procesiones de Semana Santa; "Alianza de Jesús por María"; "Archicofradía del Niño Jesús de Praga"; Las "Hijas de María". Existían también algunos patronatos como "El Patronato de Ánimas"; Las misas de alba…
En relación a estos patronatos que se encargaban de recordar a todos la obligación de acordarse de sus difuntos para ofrecerles misas y sufragios, tenemos que decir que los arenenses han honrado siempre piadosamente a sus muertos. Todavía hoy día, cuando alguien se muere, se suele encargar un novenario de misas por el difunto. No hace tantos años, los familiares encargaban tres misas corrientes de entierro, un novenario y un cabo de año.
Si tuviéramos que valorar las costumbres de tan sólo hace cincuenta o sesenta años, tendríamos que decir, en términos generales, que entonces se rezaba más por los difuntos.
Por ser curiosas las costumbres de entonces a este respecto las queremos describir aquí: A la misa de entierro no acudían los familiares más cercanos, ni tampoco los extraños que iban a hacer "el cumplido"; sólo asistían todos a la misa del novenario; para ello se invitaba a través de las "monitoras", apodadas "Aguardiente y Corza", y el pésame se daba en la vivienda mortuoria después de la misa.
La víspera del funeral, antes del toque de ánimas (distinto del de oraciones como bien sabía interpretarlos Pilar la Campanera), los parientes, amigos y vecinos del difunto o difunta, se reunían en la casa doliente y cuando se oía la primera campanada, se hacía un silencio sepulcral: los hombres se descubrían y mientras duraba el toque se rezaba por el difunto. En algún lugar más cristiano se rezaba el rosario. Esto se hacía durante nueve días.
Es verdad que había entierros u honras fúnebres de 1ª, de 2ª y de 3ª. En las dos primeras se doblaba también a muerto al amanecer, al toque de Avemarías.
El día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, al toque de Vísperas, camino del cementerio de los Pozuelos, la gente llevaba cajas con coronas, faroles y adornos para las tumbas.
Suponemos que estas costumbres eran ancestrales, heredadas de nuestros antepasados y que se practicaban antes de que existiera el cementerio de Los Pozuelos, ya que este no se construyó hasta 1909.
Antiguamente existía la costumbre de enterrar en las iglesias, capillas o claustros conventuales, pero en 1812 se dicta una orden (orden de 27 de mayo), para que se deje de hacer esta clase de enterramientos, por lo que debe darse solución al problema buscando otro lugar de sepelio. En Arenas se proponen varias soluciones entre otras, enterrar junto a la ermita de San Blas, pero parece ser que esta idea no fue aceptada, y se determinó por usar el castillo para este menester; Pero en 1814 la Casa del Duque del Infantado reclama al Ayuntamiento la devolución de la parte que ocupa el cementerio en dicho castillo; no obstante se prorroga la devolución de este lugar a la casa del Infantado hasta el año 1909, año en que se construye el cementerio actual de Los Pozuelos, ya que no le ha sido posible al Ayuntamiento en 1846 conseguir que se le ceda el antiguo solar de las monjas Agustinas de la Plazuela para establecer allí este servicio, (gracias a Dios). Es decir que durante 97 años el castillo del Condestable Ruiz López Dávalos, de la Triste Condesa y Don Álvaro de Luna estuvo convertido en cementerio oficial de la Villa.
Ya en el propio camposanto de Los Pozuelos, existía la dependencia del conserje y la capilla con altar nuevo, en el que se veneraba la imagen de Jesús de Medinaceli escoltado por dos ángeles dorados a los costados del altar. La capilla del cementerio como tal desapareció.
Los paseos, dentro del recinto, tenían filas de cedros y cipreses y unos preciosos rosales que les adornaban. Existía también la cruz de piedra que hoy sigue en pie en el centro del lugar sagrado, donada por D. José Morcón y señora.
Se encendían lamparillas en las tumbas que se trataba se mantuvieran encendidas hasta el día siguiente; y los sacerdotes rezaban responsos en las tumbas de los familiares que lo solicitaban, sin olvidar en rezarlo también por todos los fieles difuntos enterrados allí.
La noche de ánimas, noche entre el día uno y el dos de noviembre, los padres decían a sus hijos: "esta noche no es noche de andar fuera de casa"; y todos se quedaban en el hogar junto a la familia.
Después de la "calvotada" (asar las castañas al rescoldo y comerlas calentitas) se rezaba el rosario en familia, en el cual se recitaban tantos padrenuestros como difuntos había en la familia y se encendían otras tantas lamparillas sobre un plato lleno de aceite.
Esa noche doblaban las campanas sin parar. Y al día siguiente en la Parroquia, aunque no fueran creyentes, asistían todos a misa y rezaban por sus difuntos
Pero si hay alguna Cofradía a la que hay que prestar una especial atención esa es la Cofradía o Asociación de "Nuestra Señora del Pilar de Arenas", como no podía ser de otra manera.
Vamos a detenernos un momento en esta Cofradía, dada la importancia y el arraigo que siempre ha tenido entre los arenenses:
Al principio del hallazgo de la imagen de la Virgen en el siglo XI (1054) según la leyenda, le tributaron culto aquellos primeros pobladores de Arenas, los Pilaretes, pero de una forma oficial debió existir ya hace muchos años en la propia Parroquia de Arenas una Hermandad o Cofradía, que se dedicaba a honrar a su Virgen del Pilar. Dice Don Marcelo Gómez Matías que "en las antiguas colgaduras del comulgatorio, todas de malla, con las que aún se adorna en las grandes solemnidades la barandilla, se lee en letras muy claras "Asociación de Nuestra Señora del Pilar"13. El mismo Don Marcelo hace referencia a que no tengamos documentación sobre esto y otras muchas cosas debido a que el archivo parroquial fue incendiado en 1809 por los franceses.
Sabemos que existieron estas colgaduras y este comulgatorio del que habla D. Marcelo. En casi todas las Iglesias importantes existía entonces un comulgatorio al menos, que se adornaba con profusión los días solemnes o fiestas más significativas del calendario litúrgico. Hoy estos comulgatorios han desaparecido y con ellos sus colgaduras.
Nosotros tampoco hemos encontrado documentación alguna de esta Cofradía en el Archivo Diocesano. Suponemos que con esta documentación desaparecería otra mucha, por lo que no podamos completar este capítulo con más Cofradías.
Lo que sí sabemos es que la Asociación de Nuestra Señora del Pilar fue restablecida en 1933 y desde entonces, esta Asociación se encarga de que la devoción a la Virgen, a su Virgen, no se pierda; y de recordar a los arenenses que nacieron bajo su protección y bajo su amparo siguen, y que su fiesta, el día 8 de septiembre, se celebre con toda solemnidad y esplendor. Su novena, con oradores de reconocido prestigio en otros tiempos, en la que la Virgen presidía vestida con sus mejores galas, alzada en sus andas de plata, pero sobre todo en la que sus fieles la aclamaban y la veneraban con singular amor y confianza. Aquellas solemnísimas novenas a bombo y platillo pasaron a mejor vida y hoy debemos conformarnos con hacer la novena dos veces al día y a que el 8 de septiembre se diga una misa solemne con asistencia de los cofrades y devotos de la Virgen del Pilar, sacándola después en procesión.
Ella es la Patrona de nuestra Villa y a Ella se deben todos los honores que sus cofrades la tributan.
Como hemos dicho, será el párroco Don Marcelo Gómez Matías, quien impulse la devoción a la Virgen del Pilar. El año 1925 se abre una suscripción popular para dotar a la Virgen de unas andas, en principio se recaudaron 516,07 ptas. que se ingresaron en la libreta
de la Caja de Ahorros del Sindicato. Poca cantidad para unas andas dignas para la Virgen del Pilar, pero Don Marcelo se culpa de ello por haber manifestado que no era urgente, por lo que pide "a cuantos han prometido sus limosnas que las ingresen pronto..." Al año siguiente se inserta una nota en el Almanaque, dando pormenores del estado de la cuenta para este fin, y se nos habla de un presupuesto mínimo de "mil duros" (5.000 pts.), y se queja el párroco de que la cuenta se encuentra casi estacionada, habiendo sido el donativo mayor, durante todo el año, uno de 25 pts. Y nos especifica que la cuenta está en 678,03 ptas., añadido ya el interés producido por el capital ingresado en la Libreta nº 102 del Sindicato.
En 1940 la Asociación de la Virgen del Pilar tenía "más de 300 hermanos"; en 1945 contaba con 490 cofrades; y ya en 1955 estaban inscritas como cofrades de la Virgen del Pilar 808 personas de Arenas.
Hoy no podemos hablar de cofrades, aunque sí existe la Asociación con el nombre de Ntra. Sra. del Pilar, sino de un grupo de devotos de la Virgen que rigen una Junta directiva para administrar los bienes de la Imagen y encargarse de tributarle el culto debido; se considera a todo el pueblo socio de honor de la Virgen del Pilar y quien lo desea o puede contribuye con su donativo a que estos cultos sean lo más solemnes posibles. La Junta Directiva se encarga de organizar dentro de la parroquia la novena y cuidan de la imagen de la Virgen.
El Ayuntamiento declara una semana de fiestas populares (Septiembre) en honor a la Virgen del Pilar, en las que la alegría y el jolgorio se hacen presentes, contagiando a todos los que nos visitan esos días.
Las fiestas de la Virgen de Pilar en el siglo pasado, al menos en tiempos de Don Marcelo, se celebraban en Arenas por todo lo alto; cada año se superaban en solemnidad y esplendor: "Como este año nunca" decía emocionado el viejo sacristán Don Manuel Moreno. Las novenas, solemnísimas; no cabía ni un alma más en el templo, de forma que había que abrir las puertas de la Iglesia y la gente oía la novena desde la calle.
"La Señora, la Reina, la Madre orgullosa, sonriente, divina, en medio de la Plaza Mayor donde se verifica la subasta de banzos".
 Sermón entusiasta del orador sagrado desde el balcón principal del Ayuntamiento. Vivas a la Virgen del Pilar y el himno con lágrimas en los ojos a los acordes de la banda de música.
Así celebraban los arenenses, con su Cofradía al frente, la fiesta y la novena a su Virgen en años todavía no muy lejanos y con sacerdotes que aun viven y que podrían contárnoslo.
Como tributo de gratitud del pueblo a su Virgen, libertadora de la Villa de las hordas marxistas del 1936, desde entonces se le decía una misa solemne todos los días ocho de cada mes y se le cantaba una Salve todos los sábados ante su altar. ¡Qué bueno sería recuperar de nuevo esta buena costumbre de cantar la salve, al menos todos los sábados, ante el altar de nuestra Patrona! Personalmente se lo he propuesto a alguno de nuestros sacerdotes y no lo han visto viable; son otros tiempos y otras costumbres.
Para conmemorar el traslado a la parroquia de esta bendita imagen en febrero de 1809 desde su Iglesia en el Cerro de San Agustín, antes de producirse la masacre francesa, y dar gracias a la Virgen por todos los favores que ha otorgado al pueblo de Arenas, el año 2009 los devotos de la Virgen organizaron un triduo en su honor, los días 26, 27 y 28 de febrero en la iglesia de la Plazuela.
Y si, finalmente, tuviéramos que destacar la obra social por antonomasia, llevada a cabo por la Parroquia de Arenas con su Párroco a la cabeza, esa sin duda sería "El Sindicato Agrícola Católico de Arenas", ideado por nuestro inolvidable Don Marcelo Gómez Matías.
De este Sindicato nos gustaría hablar en otra ocasión si la estructura de esta página web nos lo permite. Sólo apuntaremos que el alma y vida del funcionamiento de esta entidad fue nuestro nunca olvidado y querido maestro D. Venancio González Rueda.

EL TEMPLO PARROQUIAL

Exterior del templo parroquial de Arenas

Las normas de la Iglesia Católica referente a sus templos las especifica claramente el Concilio Vaticano II cuando establece que "Al edificar los templos, procúrese con diligencia que sean aptos para la celebración de las acciones litúrgicas y para conseguir la participación activa de los fieles".
 Es curioso constatar que le fecha de la posible consagración o bendición del templo parroquial coincida con la fecha de la erección de la ermita o iglesia dedicada a la Virgen del Pilar en el Cerro de San Agustín (1395). De aquí nuestra teoría de que el pueblo de Arenas se constituye formalmente como Comunidad civil y religiosa en esas fechas alrededor del Señor (López Dávalos) y su castillo como vasallos fieles. Sin renunciar al hecho histórico de la existencia de Arenas como poblado en 1250.
No olvidemos que el templo o iglesia, como vulgarmente se denomina, entre católicos es el edificio o lugar de encuentro y de reunión de los fieles para celebrar el culto. Dentro de este edificio, generalmente se han impartido las catequesis y se ha preparado para el bautismo a los catecúmenos, en el se ha celebrado siempre y se sigue celebrando la eucaristía o santa misa, acto de culto por excelencia; en él se lleva a cabo la administración de la mayoría de los sacramentos: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Matrimonio y Orden sacerdotal. Es donde se reúnen los fieles para orar en comunidad y para escuchar la Palabra. Es el lugar más sagrado dentro de la Comunidad Parroquial.
Huelga decir que nuestro hermoso templo parroquial cumple sobradamente con las normas establecidas por el Concilio, aunque ya las cumplía siglos antes de que se establecieran esas normas.

Fábrica del Templo

En Arenas nuestro templo católico, nos será muy fácil encontrarlo, se sitúa en el centro del pueblo, junto al Ayuntamiento, en la plaza de Isabel la Católica.
La construcción del templo o Iglesia Parroquial en su estructura gótica data de finales del siglo XIV (1375–1395) y fue dedicado a la Virgen Madre de Dios como "Iglesia de Santa María".
Sin embargo de la existencia de un templo parroquial dedicado a Santa María anterior a esta fecha ya tenemos noticias en 1332, siendo Sumo Pontífice Juan XXII, puesto que por un buleto (pequeña bula), firmado por arzobispos y obispos, se concedían indulgencias a la Iglesia de Santa María de Arenas en determinados días festivos. La concesión de estos
privilegios fue confirmada por el entonces obispo de Ávila Don Sancho Blázquez Dávila, nada menos, como nos confirma Carmelo Luis López.
Se trata de un edificio renovado posteriormente por Don Diego Hurtado de Mendoza, Duque del Infantado, quien en 1500 heredó la villa de Arenas, en esa época se rehabilitó el templo, dándole mayor altura a las naves y dotándole de la hermosura y esbeltez gótica que muestra ahora, también a mediados del siglo XVI se construyó la hermosa torre renacentista que luce en la parte occidental del mismo templo.
El edificio, que sobresale por su sobriedad, muestra sin embargo una construcción sólida, con contrafuertes en sus muros y está totalmente orientado. Cuando decimos que una iglesia o templo está "orientado" queremos decir que su muro principal, donde se cobija el sagrario, donde, por regla general, luce un retablo y se encuentra el altar mayor, está en el lado oriental mirando hacia el Oriente, mirando hacia Jerusalén. Lo cual no deja de ser un símbolo, como ocurrirá también con las sinagogas con el "arca" (Jerusalén es la ciudad Santa no sólo para los judíos sino también para los cristianos y para los musulmanes); en las mezquitas el "miharab" hoy mira hacia la Meca, pero al principio también miró hacia Jerusalen. Los templos cristianos perdieron esta característica ya en el siglo XVIII, en que dejó de tener importancia este detalle.
La Iglesia de Arenas tiene dos entradas que se abren a las naves laterales, una al norte y otra al mediodía, ambas con sencillo arco apuntado que bien podrían pertenecer al periodo inicial de la iglesia en el siglo XIV. En la portada meridional consta que se reunía en 1503 el concejo de la Villa "a campana tañida".
De estas portadas de la iglesia de Arenas nos dice Ángela Franco Mata, que están consideradas "de cierto interés…anteriores al siglo XV…posiblemente del siglo XIV avanzado, incluso de fecha algo posterior a 1393, cuando la villa quedó bajo la tutela señorial de Ruy López Dávalos21.
Según afirma José María Martínez "...todo parece indicar que la primitiva iglesia se levantó bien avanzado el siglo XIV, algo después de 1393, cuando Arenas obtuvo su carta de villazgo y quedó bajo la tutela señorial de Ruy Dávalos. De ella se aprovecharon la capilla mayor, la mitad inferior de los muros del templo y sus dos portadas"22 en la renovación que hacia 1500 emprende el duque del Infantado Don Diego Hurtado de Mendoza.
Su muro oriental mira a la plaza del Ayuntamiento, donde en otro tiempo, no aún muy lejano, el pueblo y el clero asistían gozos a las capeas y corridas de toros que en ella se celebraban en honor de la Virgen del Pilar u otras festividades. Aún podemos ver en este muro los modillones que sostenían un balcón o tribuna desde donde el párroco y sacerdotes contemplaban las corridas.

La Torre renacentista

El edificio se adorna al poniente con una preciosa y esbelta torre de estilo renacentista, obra de Lucas Giraldo de mediados del s. XVI.
La torre renacentista la podremos contemplar adosada al muro de la parte sur del edificio, donde en principio existió otra puerta y creemos que luciría un bonito rosetón al modo de las iglesias góticas de su tiempo, que al construir la torre, fue condenado. Esta torre de forma
cuadrangular rompe la monotonía con un cuerpo cilíndrico adosado en su lado norte, que alberga una escalera de caracol de 73 peldaños, seguido de otro cuerpo similar aunque desplazado respecto al anterior, que asciende hasta la terraza con otros 92 peldaños. Mide 40 metros de altura por 10 metros de ancho en cada uno de sus cuatro lados, y se adorna con cuatro impostas corridas que marcan otros tantos pisos.
Firmaban este proyecto Lucas Giraldo y Juan Rodríguez en 1543; iniciadas las obras en 1562 no se verá terminada hasta 1585. Los discípulos de Lucas Giraldo concluirán y rematarán la obra en 1650 coronando esta esbelta torre con una balaustrada de piedra y un campanario metálico donde se alojan las campanas. Se consigue como resultado de toda la obra una hermosa torre que recuerda el arte medieval militar donde los modelos góticos combinan perfectamente con los modelos renacentistas de Gil de Hontañón con tintes de estilo puramente herreriano. A Juan Gutiérrez se debe el cuerpo de campanas.
Posteriormente en el siglo XVIII se colocó el reloj con esfera cilíndrica en cada una de sus cuatro caras; arriba la campana del mismo reloj ostenta su nombre grabado en su base: Santa Bárbara, ora pro nobis.

El día trece de agosto de 1922 se bendijo solemnemente la nueva campana que fue bautizada con el nombre de Ntra. Sra. del Pilar, su peso es de 210 klg, 19 más que la vieja rota, pero hasta 1967 no se coloca un motor eléctrico para el reloj que, conectado al sistema electrónico para el toque automático de campanas, nos hace oír sus horas aunque no funcionen sus esferas. Allí arriba en la torre, donde tantas veces subiera a tocar sus campanas Pilar Martín "La Campanera", permanece su vieja maquinaria esperando que alguien, algún día quiera o pueda repararla.También nos gustaría dedicar un apartado al personaje interesante de la Campanera, la Sra. Pilar o "La tía Pilara", como se la llamaba entre sus vecinos y conocidos. Personaje a quien Josefina Carabias, nuestra periodista arenense hizo una interesante entrevista. Lo haremos si nos lo permiten.

 

Interior del templo Parroquial

 

 

Accedemos al interior del templo por una de las dos puertas, norte o sur.
La iglesia incorpora en planta capilla mayor con testero plano, donde se han aprovechado restos de un templo anterior, esta capilla desdice, sin embargo del conjunto del templo: de planta cuadrada, estilo gótico también, pero de construcción más tosca; su techumbre es ostensiblemente más baja y de proporciones más pequeñas que el resto.
No obstante la Capilla es de una belleza especial, gracias al gusto y celo de Don Marcelo Gómez Matías, que allá por los años 40 y 50 del siglo pasado, no escatimó tiempo y dineros en adornar la Iglesia, pero sobre todo esta capilla dedicada y presidida por un gran Cuadro de la Virgen Asunta al cielo, titular del templo.
2.500 azulejos a los que dio vida el artista talaverano Ruiz de Luna, en 1.940, adornan profusamente la parte media alta de esta Capilla, representando un cielo en que abundan ángeles entre nubes, dando escolta a la Madre de Dios. También acompañan a la Santísima Virgen en doble friso de 1.132 azulejos, derecha e izquierda del altar, catorce santos de la diócesis de Ávila, siete mártires y siete confesores, obra también de la casa Ruiz de Luna de Talavera. Sobre sus cabezas podemos leer en latín: "Beati qui persecutionem patiuntur propter iustitiam" (Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia) parte de la derechadel presbiterio, y "Beati mundo corde quoniam ipsi Deun videbunt" (Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios), parte izquierda23.
Estos frisos de la Iglesia Parroquial de Arenas Don Marcelo quiso reproducirlos, a imitación de los que el mismo Juan Ruiz de Luna, por encargo del mismo Don Marcelo, había realizado en la nueva Iglesia de Castillo de Bayuela en 1938. Los motivos ornamentales son los mismos, aunque no se reproducen en el mismo orden.
Esta Capilla Mayor poseía desde hacía mucho tiempo un hermoso retablo de madera tallada y dorada que en 1911 alguien mandó trasladar a Ramacastañas; fue una pena, en 1936 unos bárbaros sacrílegos lo hicieron astillas para calentarse con él con la sola intención de profanarlo.
El cuerpo de la iglesia está repartido en tres naves de igual altura más ancha la central y más estrechas las laterales. Lo primero que nos sorprende es su estructura grandiosa y esbelta. Dieciséis columnas a modo de palmeras extienden sus nervaduras por toda la techumbre, ofreciendo al visitante la grandiosidad de los templos góticos.
La diócesis de Ávila sólo cuenta con este ejemplar de estilo denominado "iglesias de salón" en el que predominan los elementos góticos. Está considerada la iglesia parroquial de Arenas como "... uno de los primeros ejemplares de esta tipología conservados en tierras castellano-leonesas...Destacan en su interior la armonía de sus proporciones. "...Los arcos formeros y fajones son apuntados, y todas las bóvedas de crucería estrellada, con terceletes, sin combados – tan habituales en otros templos de este tipo – quizá por la temprana cronología del edificio... arcos y nervios acuden a pilares fasciculados que son los más utilizados en las iglesias de salón durante el primer tercio del XVI... sus capiteles son poligonales y corridos, con bolas y sus basas y pedestales los propios del tardo-gótico24.

 

Iconografía del Templo arenense

El Concilio vaticano II en cuanto a iconografía o imágenes sagradas que deben estar a la veneración de los fieles dentro de las iglesias determina lo siguiente: "Manténgase firmemente la práctica de exponer en las iglesias imágenes sagradas a la veneración de los fieles; hágase, sin embargo, con moderación en el número y guardando entre ellas el debido orden, a fin de que no causen extrañeza en el pueblo cristiano ni favorezcan una devoción menos ortodoxa"25 Creemos que en el templo parroquial arenense este mandato conciliar se cumple a la perfección.

 

Titular de la Iglesia, Ntra. Sra. de la Asunción

 

 

Sin salir de la Capilla Mayor vamos a fijarnos en nuestra Patrona, la titular de la Iglesia, Nuestra Señora de la Asunción. Es un cuadro o pintura de autor desconocido. Afirman los entendidos que este cuadro quizá pertenezca a la escuela madrileña del s. XVIII. En él vemos a la Virgen elevada al cielo por ángeles, algunos de los cuales portan espejo, palma y flores, símbolos claramente marianos. Lo escoltan dos tallas o imágenes de arcángeles de tamaño natural, San Miguel y San Rafael, pertenecientes también al s. XVIII. Suponemos que esta pintura de Virgen Inmaculada elevada al cielo se colocó en el lugar que antes ocupara el retablo trasladado a Ramacastañas, al que hemos hecho referencia.
Después de contemplar este cuadro de María elevada al cielo, sin salir de esta Capilla Mayor, queremos destacar también, la presencia de un lienzo, representando a la Virgen del Pilar de Arenas. Se encuadra este lienzo, casi escondido, poco visible, en la parte del evangelio, parte derecha del presbiterio en un marco de estilo barroco datado en 1738. Acompañan a la Virgen en actitud orante San Pedro de Alcántara y San Agustín; a sus pies
la Villa de Arenas y una inscripción en latín que dice: "Sub umbra alarum tuarum. Protégenos. Año 1738" ("Bajo la sombra de tus alas. Protégenos..."). Según se cree, este cuadro fue rescatado del antiguo Convento de San Agustín, después del incendio que éste sufrió por parte de los franceses en 1809. Sabemos también que este cuadro de la Virgen del Pilar, presidió durante largo tiempo el Salón de plenos del Ayuntamiento de Arenas.
Destacaremos dentro del propio presbiterio o capilla mayor, el templete neoclásico de estilo versallesco, que rememora en miniatura el templo de Salomón, es del siglo XVIII y procede sin duda de la Capilla del Palacio del Infante Don Luis de Borbón. Su base circular rodeada de ocho columnas corintias sostiene una pequeña cúpula que se remata con antorchas, y cuatro figuras representando a los cuatro evangelistas. En este templete se ubica el sagrario fabricado en oro y plata por el orfebre Lázaro Gumiel en el siglo pasado Este sagrario pudo hacerse realidad gracias a las donaciones de muchos arenenses que ofrecieron sus dineros y sus joyas de forma generosa para que se construyera, quién una sortija, quién una medalla, quién un recuerdo de familia en oro o en plata...


Merece también destacar, dentro de la misma capilla mayor, la sillería en madera de castaño, de gusto neorrenacentista, toda ella en consonancia con los restantes elementos de la capilla. Se compone de veinticinco sitiales, de estilo catedralicio, con sus brazos y asientos giratorios, sin carecer incluso de sus "misericordias". La construcción de esta sillería se debe a artesanos ebanistas arenenses, guiados por el gusto del párroco Don Marcelo Gómez Matías. En el año 1999, sin embargo tuvo que ser restaurada su parte frontal por carpinteros locales (carpinteros de la Mira) por estar los primitivos mordidos ya por la carcoma.

 

La imagen de la Virgen del Pilar de Arenas

 

   

Imagen de la Patrona (s. XIV) tal como se la venera en su altar

 

La misma imagen de la Patrona, vestida para la fiesta   8 de Septiembre

 

Bajamos los tres peldaños que separan esta capilla del cuerpo principal de la iglesia, y nos fijamos, a nuestra izquierda en el púlpito de piedra, de claro estilo gótico, de buena y excelente factura y en su escalera y barandilla trabajada en forja. Testigo mudo de sermones encendidos en amor a Cristo sacramentado y a la Madre, pronunciados por insignes y santos sacerdotes y religiosos a lo largo de varios siglos.
Ya dentro de la nave principal, (lado derecho de la misma) la Patrona del pueblo, la Virgen del Pilar de Arenas. Sólo queremos decir aquí que su imagen, restaurada en 1980 por el sacerdote restaurador abulense Don Pedro Silvestre Díaz Hernández, se nos muestra sin manto ni vestido alguno (siempre estuvo vestida), sino tal como es la talla; que su cara es bella, risueña y atrayente y parece que sus ojos están fijos en su pueblo y en los fieles que la veneran, sin atender a las caricias que le prodiga el Hijo que extiende su mano para tocar su cara. Muchos arenenses que vieron siempre a su Virgen del Pilar con el rico manto vestida, añoran tiempos pasados y desearían verla de nuevo como ellos y sus padres la han conocido, les da más devoción; parece, me decía no hace mucho una señora del pueblo, como si esta no fuera nuestra Virgen, nos la han cambiado, es otra. Pero siempre impera el criterio de los entendidos en arte: era una pena que esta joya de imagen no pudiera ser contemplada en toda su belleza artística por estar cubierta con un manto aunque este fuera de perlas.
Ayudados por el propio Don Marcelo describiremos esta bella imagen como una talla del siglo XIV "…de madera fina, es lindísima…Aparece sentada en una especie de banqueta sin respaldo. En la rodilla izquierda sostiene al divino Niño, al que ampara con la mano por la espalda del infante, y en la diestra, un tanto desproporcionada, empuña, cual Señora del mundo, un globo. La bola, que remataba una cruz, está sustituida en la actualidad por un ramo de flores".
Esto lo escribe Don Marcelo en 1945; sabemos que el tal ramo de flores desapareció para dar lugar de nuevo a la bola del mundo:

 “El pilar “… La cara de la Virgen, muy bella y atrayente… mide  desde el arranque del pelo al vértice de la barba 7 por 10 cm. en línea horizontal. La altura desde la cabeza al pie es de 55 cm. La del Niño, de perfil encantador y, como la de la Madre, risueña y amorosa, marca 5 por 8, en que se asienta toda la escultura tiene 23 cm. de alto por 47 de circunferencia en el fuste y 57 en el plinto. Dicho pilar descansa sobre otra  columna dorada…Esta columna, que forma un solo cuerpo con el águila, alcanza 17 cm. de altura por 47 de circunferencia. El águila, también dorada, con la cabeza un poco elevada, tiene 60 cm.  de alto y 70 de extremo a extremo de sus alas. Encima del águila y junto a la columna hay una cabeza deforme, que pretende ser la del enemigo infernal y la cabeza del ave real lleva sobre sí una media luna de plata; la recta entre las puntas señala 51 cm. El asiento del águila, octogonal, marca dos metros de perímetro”.  

“La base del conjunto en el altar es una peana cuadrada, artística, con 50 cm. de altura, 60 de ancho en la parte superior de cada uno de los cuatro frentes y 76 en la parte inferior de cada uno de los lados”.

Milagrosamente se salvó la imagen de la Virgen del Pilar del vandalismo de las tropas populares en 1936.

Ya en 1954 Don Marcelo inserta un artículo en el Almanaque para reivindicar  en favor de la Virgen del Pilar, el privilegio de ser coronada canónicamente, ya que ve más que suficientes razones para poder  solicitar de Roma esta gracia: “... que se eleve (petición)  – dice – al eminentísimo  señor Arcipreste de la  Basílica Vaticana... actual  Cardenal Tedeschini, enamorado de España,... la gracia  de la coronación en obsequio y honor de la imagen benditísima  de Nuestra Señora del Pilar de Arenas”. Tampoco este deseo de Don Marcelo se vio cumplido y nuestra Patrona no fue nunca coronada de forma canónica.

 

Otras imágenes, otras devociones

 

 Junto al altar de la Virgen del Pilar en el muro izquierdo, aparece una  especie de lápida en cerámica también de Ruiz de Luna de Talavera, que recuerda la liberación de Arenas del comunismo por las tropas nacionales un inolvidable 8 de septiembre de l936. Nunca olvidará el pueblo de Arenas cómo fueron muertos sus dos sacerdotes, el párroco  Don Julián González Mateos, martirizado en Poyales del Hoyo y quemado después su cadáver, y su coadjutor Don Fidelio González Navarro, martirizado en su pueblo natal de San Esteban del Valle junto a su padre y un hermano, tenía el joven coadjutor tan solo 27 años. Por si se olvidaran  los fieles arenenses de ellos, para recordárselo está  otra cartela de cerámica de Talavera en  la nave izquierda que recuerda este hecho. 

            En el muro norte y muy cerca de la Virgen del Pilar, nos encontraremos con el altar del Cristo de las Aguas. La  imagen del santo Cristo es de tamaño natural; talla importante de la segunda mitad del s. XIV, ya que se advierten en él rasgos de estructura romano – gótica. Fabricada en madera de corazón de caña, representa a Cristo crucificado en postura paciente  y serena, más bien representa un Cristo no agonizante sino muerto en la Cruz;  quizá  lo más destacable de esta imagen es la cabeza del Cristo que es de una estructura perfecta, ligeramente inclinada hacia el lado derecho, oculta sus ojos por una gran corona de espinas, y en la parte superior del pelo salen tres rayos de luz, símbolo de su  divinidad como segunda persona de la Santísima Trinidad. La cruz no se corresponde con la época de la imagen, por lo que creemos que, por deterioro de la primitiva, fuera cambiada en el s. XVIII ya que la cartela que lleva el  I.N.R.I es de claro estilo barroco. Esta imagen del crucificado era sacada en rogativa cuando se producían pertinaces sequías para implorar de ella la lluvia tan deseada. Se hace acompañar la imagen del Cristo de las Aguas a derecha e izquierda por dos imágenes una de la Virgen dolorosa y otra de San Juan Evangelista, de escaso valor artístico y que no  formaron parte del conjunto escultórico en otros tiempos; creemos que esta imagen perteneció a la primitiva iglesia (1395) de la que presumiblemente procede.

            Nos fijaremos ahora en otro aspecto plenamente mariano que preside esta Iglesia y es el fresco pintado y donado en 1950  por Don Eduardo Martínez Vázquez, natural de Fresnedilla, ilustre vecino de Guisando y gran devoto de la Virgen del Pilar de Arenas. En esta pintura el artista quiso plasmar, a su manera, la  aparición de la Virgen a Santiago en el Pilar de Zaragoza. Una hermosa pintura, y una genial obra digna de su autor. Esta pintura fue bendecida e inaugurada por el obispo de la diócesis Don Santos Moro Briz el día 18 de mayo de 1950, aprovechando la celebración en nuestra villa de un Congreso Eucarístico. Destacaremos, para quien no lo conozca, un detalle curioso de esta pintura, y es que entre los personajes que aparecen en el conjunto, podemos ver representado a nuestro insigne párroco Don Marcelo, al estilo de la figura del donante, como se hacía con los generosos mecenas  que financiaban estas obras. En la sección dedicada a personajes ilustres Don Eduardo Martínez Vázquez nos explicará las técnicas empleadas para llevar a cabo esta magnífica obra de arte.    

En el Almanaque Parroquial, se nos dice que en el frontis de esta capilla mayor de la iglesia colgaba una imagen  de un Cristo y que esta imagen del crucificado hubo que retirarla  para que el pintor Martínez Vázquez pudiera  realizar su cuadro en el lugar que ocupaba el Cristo. A esta imagen se le conocía como el “Cristo del Olvido”. Don Marcelo dice que a lo mejor era porque al estar tan alto nadie se acercaba a él para rezarle. Medía 1 metro por 1,63 la cruz, y la imagen 0,72 x 0,75 cm.;  Según  Don Lázaro Gumiel  la imagen era de escaso valor artístico “…por su desproporción y tosquedad de formas, pero  de estima por su antigüedad, data del s. XVI”. Debajo de la cruz llevaba una cartela con la imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe de Méjico, lo que hace pensar que fuera traído o donado por algún arenense indiano. Este Cristo no sabemos dónde está, ni adonde fue a parar. No sabemos lo que Don Marcelo hizo con esta Imagen del Cristo del Olvido, aparte de hacer esta reseña y dejarnos una fotografía del mismo publicada en su Almanaque, nosotros hemos investigado en la Parroquia por si estuviera guardado en algún sitio, pero no lo hemos encontrado y los últimos párrocos que han pasado por Arenas tampoco saben nada de este Cristo. Fiel a su nombre realmente ha quedado en el más absoluto olvido.

Al lado de la epístola el hermoso púlpito gótico de piedra, de estructura poligonal se cierra con tableros adornados de tracerías flamígeras. ¡Cuántos párrocos y sacerdotes a través de los siglos predicaron desde este lugar, que en otro tiempo luciría un bien adornado tornavoz de madera, hoy desaparecido. El mismo Pedro de Alcántara dirigiría desde esa pequeña cátedra la palabra de Dios a los fieles que le escucharían con devoción y admiración.

            Junto al púlpito, imágenes del Niño Jesús de Praga, la de San Pedro de Alcántara en su altar barroco;  y en el lienzo meridional la Dolorosa, otro Cristo con  la cruz a cuestas y un Cristo yaciente, de escaso valor escultórico,  señalan otras tantas devociones. Pero quizá deberíamos fijarnos un momento en esa imagen del Santo Alcantarino. Julio Herráez nos la describe con estas palabras: “…descalzo con rostro enjuto y cabeza calva… apoyando en el pecho su sarmentosa mano derecha, mientras contempla una calavera, que sostiene con la izquierda, de la que penden además unas disciplinas”. La imagen es del siglo XIX y sustituyó a otra más antigua del siglo XVII hoy desaparecida.

            No podemos olvidar  las dos pinturas en tela de los laterales, a uno y otro lado del fresco de  Martínez Vázquez, que representan la Transverberación  de Santa Teresa, en el lado del evangelio, y la impresión de las llagas de San Francisco en el lado de la epístola;  son obra  que realizó en 1966 el dominico P. Julio Ibáñez.

Prestaremos atención a un lienzo que pende del muro derecho (parte norte)  zona trasera de la Iglesia: es un lienzo enmarcado en madera y pertenece a la escuela tenebrista;  representa a San Pedro de Alcántara en su lecho de muerte sostenido por los brazos de San Juan Evangelista, (no de San José como algunos han pensado) y donde en éxtasis amoroso el Santo conversa  con la Virgen y el Niño. Este cuadro  según grabado de Lázaro Baldi que está en Roma (Instituto Nazionale  per la Grafíca  con  el número de inventario FC 124513), algunos autores creen que perteneció al obispo Ayala que como sabemos profesaba una gran devoción a este santo. Así lo expresa Salvador  Andrés Ordax  cuando nos dice que,”Es también este tema el que representa un lienzo de la iglesia parroquial de Arenas de San Pedro. Quizás se trate del cuadro que estuvo en el palacio episcopal abulense”  y cita a  Javier Sánchez Cabezón : “En el oratorio alto de Palacio estaba puesto en la pared sobre la mesa del altar un quadro, en cuyo lienzo estaba pintado el bendito San Pedro de Alcántara, puesto de rodillas sobre unas tablas, como espirando, y San Juan Evangelista echando los brazos para sostenerle; y en la parte superior María Santísima, con el Niño Jesús en sus brazos: es el cuadro de dos varas y cuarta de alto, y siete cuartas de ancho, con un marco muy pesado…”  Sea o no sea el mismo que tenía en su  oratorio el Venerable Ayala , es una pintura de gran valor.

 

El Órgano

 

En el s. XVIII,  se cambió de sitio el órgano, que hasta entonces había ocupado una tribuna lateral al lado del evangelio. Este órgano “...es de escuela toledana, de composición de etiquetas antiguas impresas, festoneadas  con guirnaldas y embellecido por un elevado paramento de tallas doradas cuyos pináculos laterales sirven de asiento a dos ángeles músicos. Se compone de 1208 tubos de estaño y de un teclado de ventana, octava corta de 45 notas (DO1 – DO5). Teclado de pedal con seis pisas enganchadas a las teclas de tracción mecánica, alimentado por compresor A.R.B.2 instalado por O.E.S.A. Al apearlo  para la mencionada reparación se encontró en la caja secreta esta nota: “Se hizo este órgano en el año del Señor de 1726 siendo cura bicario de esta billa de Arenas Don Alonso Zermeño (parte izquierda). Joseph Martinez  Colmenero me fecit en Toledo siendo maestro de órganos de la Santa Iglesia año de 1726 (parte derecha)”  El órgano está situado en una muy alta tribuna, a los pies del templo, debajo de la torre, en bóveda del mismo estilo que el resto del templo, pero bellamente ornamentada con veinticuatro rosetones de piedra.

En la parte trasera del templo,  en lo que primitivamente ocupó la puerta occidental del mismo, hoy cerrada por la  fábrica de la torre renacentista y debajo de la que ocupa el órgano, se encuentra una capilla, a modo de coro bajo, cerrada por una verja de hierro que se fecha en 1550 y que representa, como pieza única una muestra de la rejería renacentista de Arenas. Por encima de su escudo, colocado sobre una especie de frutero se alzaba en otro tiempo un valioso crucifijo, hoy desaparecido y sustituido por otro de inferior traza y calidad artística. Dentro de esta capilla, imágenes  de escayola de la Inmaculada, del Corazón de Jesús y del Corazón de María. Y en el centro presidiendo el conjunto la bella pila bautismal, mandada colocar aquí por uno de nuestros recientes párrocos Don José María García Somoza en 2001.

 

 

 

La  Custodia joya de la Parroquia

 

Quiero destacar una de las joyas, sin duda, de esta iglesia parroquial: es su hermosa custodia, una bellísima obra de arte del s. XVI, catalogada como la segunda mejor de toda la Diócesis, después de la de Juan de Arfe de la Catedral abulense. Don Marcelo Gómez Matías en su Almanaque Parroquial incluye un artículo bien documentado sobre este tema del que entresacamos algunas perlas: Cita al  religioso del Corazón de María P. Francisco Naval, arqueólogo, que emite el siguiente juicio sobre nuestra custodia: “... no cabe duda  que merece figurar entre las buenas y preciosas obras de orfebrería religiosa del s. XVI la custodia de la Iglesia Parroquial de Arenas de San Pedro. Su altura de 76 centímetros, su anchura de 27 en el cuerpo y de 31 en su pie, su peso de 8 kilogramos, su material de fina plata de ley, su estilo puro plateresco y sus figuras y relieves de no escaso mérito, la recomiendan sobremanera y la hacen digna de admiración y estudio por parte de los arqueólogos y artistas” .         

Y va describiendo minuciosamente sus elementos dividiéndola en sus tres partes esenciales: pie, cuerpo y remate. Y termina el artículo diciendo que “Desconocemos al autor de esta magnífica obra...” que parece ser de la segunda mitad del s. XVI, ya que se localiza en su base la marca A LEX y que  se puede descubrir en ella alguna influencia de la escuela de Juan de Juni. Alguien piensa que la marca A LEX pudiera interpretarse como el nombre de su autor Alex = Alejo; nosotros no nos atrevemos a decir tanto.

Se ve claro en ella una inscripción en el plinto en caracteres latinos o romanos que dice: “ESTA CUSTODIA DIO CATALINA VAZQUEZ, MUGER DE BARTOLOME DE ARIAS”.

En 1944 el párroco Don Marcelo tenía  una gran  preocupación: Su iglesia, la iglesia de todos, necesitaba una urgente reparación. Sólo necesitaba 50.000 ptas. para ultimar el contrato de obras. Los donativos iban llegando pero a cuentagotas. Terminó el ejercicio  con un saldo de 12.359,60 ptas. de donativos para las obras que, el párroco estima insuficientes.  De todas formas el pueblo responderá generoso, como siempre y la restauración y embellecimiento de esa Capilla Mayor y bella pintura del maestro Martínez Vázquez pudo llevarse a cabo.

            Era una legítima aspiración de Don José María García Somoza el dotar  al templo parroquial arenense de unas hermosas vidrieras, este deseo pudo llevarse  cabo por el párroco  Javier Navarro en 2008, por lo que hoy podemos contemplar esos ventanales de la zona sur de la iglesia adornados con vidrios que representan a  la Virgen del Pilar de Arenas, a San Pedro de Alcántara y a Santa Teresa de Jesús, que han dado al templo parroquial mayor belleza si cabe.


                                       Lucidio Sánchez Ortigosa  o.f.s.

Plz Federico Fernández 8. 05400 Arenas de San Pedro (Ávila) | parroquiarenasdesanpedro@gmail.com