PARROQUIA NTRA. SRA. DE LA ASUNCION    ARENAS

“Las armas de destrucción masiva, en particular las atómicas, no generan nada más que una engañosa sensación de seguridad y no pueden constituir  la base de la convivencia pacífica entre los miembros de la familia humana, que debe inspirarse en  una ética de la solidaridad”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los participantes en el Simposio Internacional, “Perspectivas para un mundo libre de las armas nucleares y para el desarme integral”, promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que inició esta mañana en el Vaticano, en el Aula Nueva del Sínodo y concluirá este, sábado 11 de noviembre.

En el  Simposio participan 11 Premios Nobel de la Paz, altos cargos de ONU y la NATO, diplomáticos, representantes de los Estados, entre ellos Rusia, Estados Unidos, Corea del Sur, Irán, además de grandes expertos en el campo de los armamentos y representantes de las fundaciones, organizaciones y de la sociedad civil comprometidas activamente en ese  tema. Además están presentes, miembros  de las  Conferencias Episcopales y de las Iglesias, en ámbito ecuménico y de otras religiones, así como delegaciones de profesores y estudiantes de las universidades de Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

 

 

La Precariedad laboral es una forma de esclavitud

El Papa Francisco criticó hoy la explotación de trabajadores en Italia y otros países, e instó a combatir el trabajo en negro y la precarización laboral, a la que definió como una forma moderna de esclavitud.

"Pensemos en lo que ocurre hoy, aquí y en todo el mundo, ocurre lo mismo. 'Quiero trabajar'. 'Bien', te hacen un contrato. De septiembre a junio. Sin posibilidad de pensión, sin seguro sanitario (...) En junio lo suspenden y en julio y agosto tiene que comer aire. Y, en septiembre, te lo vuelven a dar", ejemplificó.

Recordó luego el caso de una joven que había encontrado un trabajo de 11 horas al día a 650 euros en negro. Y le dijeron: "si te gusta, tómalo, si no, vete. ¡Hay otros, detrás de tí hay una cola!. Estos ricos -observó- "engordan en riqueza y el apóstol dice: "engordaron por el día de la tragedia" "Los que hacen esto son verdaderas sanguijuelas y viven de la sangría de la gente, que esclavizan con el trabajo", afirmó el pontífice argentino durante una misa brindada en la residencia de Santa Marta.

"Cuando las riquezas se logran con la explotación de la gente, esos ricos que  explotan el trabajo de la gente y la pobre gente se vuelve esclava", agregó.

El Papa también definió a la precarización laboral como una forma "civilizada" de explotación, al aludir a los contratos "sin vacaciones, sin seguro sanitario, todo en negro".

“¡Esto es hambrear a la gente con su trabajo por mi provecho! Vivir de la sangre de la gente. Y esto es pecado mortal", expresó.

En otro tramo de su homilía, el jefe de la Iglesia católica dijo que el que explota el trabajo para enriquecerse es peor que el rico Epulón, porque "mata de hambre" a otras personas para "su beneficio".

"La sangre de toda esta gente que succionan" y de quien "han vivido, es un grito al Señor, es un grito de justicia. La explotación de la gente, remarcó aún el Papa, "hoy es una verdadera esclavitud".

"Nosotros pensamos que los esclavos no existían más: existen. Es verdad, la gente no va a tomarlos en Africa para venderlos en América. No. Pero están en nuestras ciudades. Y están estos traficantes, estos que tratan a la gente con el trabajo sin justicia".

La centralidad de los temas del trabajo, sobre todo respecto a los jóvenes, a la corrupción y a la injusticia social, es un tema muy querido por el Papa latinoamericano y a menudo ha hablado de estos tópicos tanto en sedes italianas como internacionales.

Entre estas ocasiones, lo ha planteado con el discurso sobre los desocupados de Cerdeña durante el viaje a Cagliari en septiembre de 2013 y con la denuncia de la desocupación y subocupación como cuestiones juveniles europeas en el discurso para la entrega del premio Carlomagno, el pasado 9 de mayo.

Fuente: agencias

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta, jueves 19 de octubre de 2017: la gratuidad de la salvación abre la puerta a los demás

Que el Señor nos ayude a recordar la “gratuidad” de la salvación, la cercanía de Dios y lo concreto de las obras de misericordia que quiere de nosotros, independientemente de que sean “materiales o espirituales”. De este modo llegaremos a ser personas que ayudan a “abrir la puerta”, a nosotros mismos y a los demás. Lo pidió el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el tercer jueves de octubre.

Inspirándose en el pasaje del Evangelio de San Lucas, propuesto por la liturgia del día, que refiere que los escribas y los fariseos se consideraban justos y a quienes Jesús les demuestra que sólo Dios es justo, el Santo Padre explicó el motivo por el cual los Doctores de la Ley se habían “llevado el conocimiento”, con la “consecuencia” de “no entrar en el Reino y, ni siquiera, dejar enterar a los demás”.

“Este llevarse la capacidad de comprender la revelación de Dios, de entender el corazón de Dios, de comprender la salvación de Dios – y la clave del conocimiento – podemos decir que es un grave olvido. Se olvida la gratuidad de la salvación; se olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, se han llevado la clave del conocimiento”.

De manera que – como dijo el Papa – la gratuidad ha sido “olvidada”. Es “la iniciativa de Dios” – añadió Francisco – la que nos salva. Y, en cambio, se ponen “de parte de la Ley”. La salvación – reafirmó – “está allí, para ellos”, llegando de este modo “a un montón de prescripciones” que, de hecho, se convierten en la salvación. Pero así “no reciben la fuerza de la justicia de Dios”. La Ley, en cambio, es siempre “una respuesta al amor gratuito de Dios”, que tomó “la iniciativa” de salvarnos. Y “cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave de la inteligencia de la historia de la salvación”, perdiendo “el sentido de la cercanía de Dios”.

“Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el complimiento de la Ley. La cercanía de Dios”.

En efecto, cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración – evidenció el Papa – “no se puede enseñar la Doctrina” y ni siquiera “hacer teología”, y menos aún “teología moral”. Francisco reafirmó que la teología “se hace de rodillas, siempre cerca de Dios”. Y dijo que la cercanía del Señor llega “al punto más alto en Jesucristo crucificado”, habiendo sido nosotros “justificados” por la sangre de Cristo, como dice San Pablo.

Por esta razón – explicó el Pontífice – con las obras de misericordia se va a tocar la carne de Cristo, “tocar a Cristo que sufre en una persona, tanto corporal como espiritualmente”. Y además, advirtió que cuando se pierde la clave del conocimiento, se llega también “a la corrupción”.

Por último el Papa aludió a la “responsabilidad” de los pastores, hoy, en la Iglesia. Cuando pierden o se llevan “la clave de la inteligencia” – dijo – y nos cierran la puerta “a nosotros y a los demás”.

“En mi país escuché muchas veces de párrocos que no bautizaban a los hijos de las madres solteras, porque no habían nacido dentro del matrimonio canónico. Cerraban la puerta, escandalizaban al pueblo de Dios, ¿por qué? Porque el corazón de estos párrocos habían perdido la clave del conocimiento. Sin ir tan lejos en el tiempo y en el espacio, hace tres meses, en un país, en una ciudad, una mamá quería bautizar al hijo recién nacido, pero ella estaba casada civilmente con un divorciado. El párroco dijo: ‘Sí, sí. Bautizo al niño, pero tu marido está divorciado. Que se quede afuera, no puede estar presente en la ceremonia’. Esto sucede hoy. Los fariseos, los Doctores de la Ley, no son cosas de aquellos tiempos. También hoy hay tantas de éstas. Por esto es necesario rezar por nuestros pastores. Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar”.

(María Fernanda Bernasconi)

El Papa Francisco celebra la misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.

(RV, 19-10-2017).-

 

La oración nos cambia el corazón y nos hace comprender mejor cómo es Dios

En su homilía en la Misa que celebró en la capilla de la Casa Santa Marta hoy, el Papa Francisco señaló que “la oración nos cambia el corazón” y “nos hace comprender mejor cómo es Dios”, por lo que debe hacerse con libertad e insistencia, como se le habla a un amigo.

El Santo Padre recordó en su homilía el diálogo de Dios con Moisés en el Monte Sinaí, en el que Moisés reza con fuerza para que el Señor no castigue a su pueblo por haber hecho un becerro de oro.

“Esta oración es una verdadera lucha con Dios. Una lucha del jefe del pueblo para salvar a su pueblo, que es el pueblo de Dios”, indicó el Papa, pues la oración debe ser “negociar con Dios”, llevando “argumentaciones”.

Al final, Moisés convence a Dios, indicó el Papa, y la lectura dice que “el Señor se arrepintió del mal que había amenazado hacer a su pueblo”. Pero Francisco cuestionó a continuación “¿pero, quién ha cambiado a quién? ¿Cambió el Señor? Yo creo que no”.

“El que cambió fue Moisés, porque Moisés creía que el Señor habría hecho esto, creía que el Señor habría destruido al pueblo, y recuerda qué bueno había sido el Señor con su pueblo, cómo lo había liberado de la esclavitud de Egipto y conducido con una promesa”.

“Y con estas argumentaciones, trata de convencer a Dios, pero en este proceso él vuelve a encontrar la memoria de su pueblo, y encuentra la misericordia de Dios. Moisés, que tenía miedo, miedo de que Dios hiciera esto, al final desciende del monte con algo grande en su corazón: nuestro Dios es misericordioso. Sabe perdonar. Vuelve sobre sus decisiones. Es un Padre”.

El Papa señaló que todo esto Moisés ya lo sabía, “pero lo sabía más o menos oscuramente y en la oración lo reencuentra. Esto es lo que hace la oración en nosotros: nos cambia el corazón”.

“La oración nos cambia el corazón. Nos hace comprender mejor cómo es nuestro Dios. Pero para esto es importante hablar con el Señor, no con palabras vacías. Jesús dice: ‘Como hacen los paganos’. No, no, hablar con la realidad: ‘Pero, mira, Señor, que tengo este problema, en la familia, con mi hijo, con este, con el otro… ¿Qué se puede hacer? ¡Pero mira que tú no me puedes dejar así!’. ¡Ésta es la oración! ¿Pero tanto tiempo lleva esta oración? Sí, lleva tiempo”.

El Santo Padre recordó que “la Biblia dice que Moisés hablaba cara a cara con el Señor, como con un amigo. Así debe ser la oración: libre, insistente, con argumentaciones”.

 

Defensa de la dignidad de la persona humana es principio y fundamento de todo orden social.

El Papa Francisco recibió en audiencia a los participantes en el primer congreso “La dignidad del menor en el mundo digital”, promovido por el Centro para la protección del menor en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.  Al constatar que el reconocimiento y la defensa de la dignidad de la persona humana es el principio y el fundamento de todo orden social y político legítimo, el Santo Padre subrayó que se han reunido, representantes de diversas disciplinas científicas, “porque son conscientes de la importancia de estos desafíos relacionados con el progreso científico y técnico, y con visión de largo alcance han concentrado su atención sobre ese reto, que es probablemente el más importante de todos para el futuro de la familia humana: la protección de la dignidad de los jóvenes, de su crecimiento saludable, de su alegría y de su esperanza”.

 

“Debemos tener los ojos abiertos y no ocultar una verdad que es desagradable y que no quisiéramos ver”, subrayó el Pontífice, notando que la red “tiene su lado oscuro y regiones oscuras donde el mal consigue actuar y expandirse de manera siempre nueva y cada vez con más eficacia, extensión y capilaridad”. “La antigua difusión de la pornografía a través de medios impresos- notó-  era un fenómeno de pequeñas dimensiones comparado con lo que está sucediendo hoy en día, de una manera cada vez más creciente y rápida, a través de la red”. Pero no debemos dejarnos dominar por el miedo, que es siempre un mal consejero. Y mucho menos dejar que nos paralice el sentimiento de impotencia que nos oprime frente a la dificultad de la tarea. Estamos llamados en cambio a movilizarnos juntos, sabiendo que nos necesitamos mutuamente para buscar y encontrar el camino y las actitudes adecuadas que ayuden a dar respuestas eficaces. Debemos confiar en que «es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral».

 

El Obispo de Roma invitó a trabajar todos juntos para tener siempre el derecho, el valor y la alegría de mirar a los ojos de los niños de todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La evangelización pertenece al Pueblo de Dios: el Papa al Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización

La evangelización pertenece por naturaleza al Pueblo de Dios: lo dijo el Papa Francisco al Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización al término de la sesión plenaria, que reflexionó en estos días sobre la urgencia que siente la iglesia en este momento histórico particular de renovar los esfuerzos y el entusiasmo en su misión perenne de evangelización.

El anuncio de la misericordia, visible en el estilo de vida de los creyentes

Este Año Santo ha sido un tiempo de gracia que toda la Iglesia ha vivido con gran fe e intensa espiritualidad. Por lo tanto, no podemos permitir que tal entusiasmo se diluya u olvide. El pueblo de Dios ha sentido fuertemente el don de la misericordia y el Jubileo vivido, redescubriendo especialmente el Sacramento de la Reconciliación, como lugar privilegiado para experimentar la bondad de la ternura y el perdón de Dios que no conoce límites. La Iglesia, por lo tanto, tiene la gran responsabilidad de seguir siendo sin detenerse, un instrumento de misericordia. De esta manera se puede permitir más fácilmente que la acogida del Evangelio se perciba y experimente como un acontecimiento de salvación y pueda traer un significado pleno y definitivo a la vida personal y social”.

El anuncio de la misericordia, prosiguió el Papa Francisco, “que se vuelve concreto y visible en el estilo de vida de los creyentes”, pertenece al compromiso de cada evangelizador, que ha descubierto de primera mano la llamada del apostolado, gracias a la misericordia que le fue reservada. Por ese motivo quien tiene la tarea de anunciar el Evangelio no debe olvidar las palabras del Apóstol Pablo: “Cristo Jesús me tuvo compasión para demostrar conmigo toda su paciencia dando un ejemplo a los que habrían de creer y conseguir la vida eterna”. (1 Tm, 1,16)

La Evangelización pertenece al pueblo de Dios

A propósito de este concepto, fueron dos los aspectos que el Papa quiso subrayar. El primero, la necesidad de tomar de conciencia que la primera contribución a la evangelización es la que los pueblos y sus culturas individuales, ofrecen al camino del pueblo de Dios:

“De todos los pueblos hacia los que nos dirigimos, emerge una riqueza que la Iglesia está llamada a reconocer y valorar para llevar a cumplimiento la unidad de “todo el género humano”, del cual es “signo”, y “sacramento”. (cfr. Cost. Dogm.Lumen Gentium, 1). Esta unidad no está constituida “según la carne, sino en el Espíritu” que guía nuestros pasos. La riqueza que viene a la Iglesia de la multiplicidad de buenas tradiciones que poseen los pueblos individuales, es preciosa para vivificar la acción de la gracia que abre el corazón a acoger el anuncio del Evangelio. Son dones auténticos que expresan la variedad infinita de la acción creadora del Padre, y que confluyen en la unidad de la Iglesia para acrecentar la necesaria comunión con el fin de ser semilla de salvación, preludio de paz universal y lugar concreto de diálogo”.

El segundo aspecto indicado por el Santo Padre, fue que este “ser Pueblo evangelizador”, hace tomar conciencia de una llamada que trasciende cada particular disponibilidad personal, para ser insertada en “una compleja trama de relaciones interpersonales”, algo que tiene una particular valencia, “en un período como el nuestro en el cual se asoma con fuerza una cultura nueva, fruto de la tecnología que mientras fascina por lo que ofrece, hace evidente en la misma medida la falta de una verdadera relación interpersonal y de interés por el otro”.

“Pocas realidades como la Iglesia se pueden jactar de tener una conciencia del pueblo en grado de valorizar el patrimonio cultural, moral y religioso que constituye la identidad enteras generaciones”, afirmó el Papa, y destacó que ese es el motivo por el cual es tan importante, dicho en palabras textuales, “saber entrar en el corazón de nuestra gente, para descubrir aquel sentido de Dios y de su amor que ofrece la confianza y la esperanza de mirar adelante con serenidad, no obstante las dificultades graves y la pobreza que se está constreñidos a vivir a causa de la avaricia de pocos”. “Si somos aun capaces de mirar en lo profundo, - continuó - podremos encontrar el genuino deseo de Dios que vuelve inquieto el corazón de muchas personas caídas, a su pesar, en el abismo de la indiferencia”. “La alegría de la evangelización los puede alcanzar y restituir la fuerza para la conversión”.

La Iglesia, pueblo en camino hacia Dios

En los últimos párrafos, reiterando a los obispos que el camino de evangelización es obra de toda la Iglesia "pueblo en camino hacia Dios", afirmó que redescubrir ese horizonte de sentido y de concreta práctica pastoral facilitará el impulso para la evangelización misma, esto “sin olvidar el valor social que le pertenece para un genuino desarrollo humano integral”.

En la conclusión, el romano pontífice deseó un buen trabajo en modo particular en vistas  a la próxima Jornada Mundial de los pobres, que será celebrada en su primera edición el próximo 19 de noviembre, y les aseguró su cercanía y su apoyo.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)




El Papa Francisco: “Los recursos energéticos no deben quedar a merced de la especulación”

 “Los recursos energéticos no deben quedar a merced de la especulación, ni volverse fuente de conflictos. Para ese fin, es necesario un amplio y sincero diálogo, a todo nivel, entre los diversos sectores de nuestras sociedades”, arengó Jorge Bergoglio.

 

El papa Francisco pidió hoy que los recursos energéticos “no sean fuente de conflictos”, que no sean objeto “de la especulación”, y convocó a un uso “solidario y sostenible” de la energía.

 

“Es muy importante reflexionar con seriedad y responsabilidad sobre las modalidades en la que, en los próximos años, la humanidad adoptará, también con nuevas e invitadas tecnologías, los recursos energéticos que recibió como regalo, en herencia común”, aseveró este sábado el Pontífice en un mensaje enviado a la Expo 2017 de Astana, Kasajistán, sobre el futuro energético del planeta.

 

“Los recursos energéticos no deben quedar a merced de la especulación, ni volverse fuente de conflictos. Para ese fin, es necesario un amplio y sincero diálogo, a todo nivel, entre los diversos sectores de nuestras sociedades”, arengó Jorge Bergoglio.

 

“Es mi eseo que las distintas religiones participen de este diálogo”, convocó Francisco en el mensaje divulgado por la oficina de prensa del Vaticano al tiempo que pidió usar “la energía de manera solidaria y sostenible”.

 

Ángelus del Papa: «Confesión y oración, claves para que la "semilla de Jesús" crezca en tierra fértil»

 (RV).- El Domingo 16 de julio, solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, el Papa Francisco se dio cita con miles de peregrinos que acudieron a la Plaza de San Pedro para rezar juntos la oración mariana del Ángelus.

Haciendo alusión a la lectura del Evangelio dominical de San Mateo, que narra la Parábola del Sembrador, el Santo Padre señaló que Jesús es el Sembrador y que con esta imagen nos da a entender que Él no se impone, sino que propone: “no nos atrae conquistándonos sino entregándose”.

“Él derrama con paciencia y generosidad su Palabra”, continuó diciendo Francisco. Una Palabra “que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto”, siempre y cuando nosotros estemos dispuestos a recibirlo.

En referencia a los “tipos de tierra” donde el Sembrador realiza su labor, el Sucesor de Pedro indicó que el “terreno bueno” es el camino que debemos seguir. No obstante, el Pontífice puso en guardia sobre otros dos tipos de terrenos que pueden crecer en nuestro corazón impidiendo que la "semilla de Jesús dé fruto": el terreno pedregoso, en el cual la semilla germina pero no llega a dar raíces profundas y el terreno espinoso, "lleno de espinos que sofocan a las buenas plantas", espinos que podemos comparar con "laspreocupaciones del mundo y la seducción de la riqueza".

"Cada uno de nosotros puede reconocer estos grandes o pequeños espinos que habitan en su corazón", dijo Francisco, “estos arbustos más o menos enraizados que no agradan a Dios y nos impiden tener un corazón limpio”.

Por último el Santo Padre, destacó que es posible "sanear el terreno" de nuestro corazón, presentando al Señor a través de la confesión y la oración, "nuestras piedras y espinos". "Preguntémonos si nuestro corazón está abiertopara acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios", dijo el Obispo de Roma. "Preguntémonos si en nosotros las piedras de la pereza son todavía muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre a los espinos de los vicios". 

"Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el título deBienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica (cf. Lc 8,21), nos ayude a purificar el corazón y a custodiar en él la presencia del Señor", concluyó el Papa.

 

Estudiantes italianos comprometidos en la Coordinación Nacional de Entes Locales por la paz y los derechos humanos. - AFP
 

 

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