PARROQUIA NTRA. SRA. DE LA ASUNCION    ARENAS

 

 REZO CADA DÍA 

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                                              Fr. Victorino Terradillos ofm


 

 

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 TIEMPO DE ADVIENTO

 

Ven pronto, Señor.

 

Ven pronto, señor, no tardes

no demores tu venida;

apresura tu paso lento;

inicia ya tu partida.

 

Que el frío viento del norte

tus firmes pasos no impida.

Penetra como Señor

en esta tierra perdida.

 

Sálvanos, que perecemos;

hay olas embravecidas.

Sácanos de la tormenta;

cúranos estas heridas.

 

Virgen Madre, Pura y Limpia

de Gracia y Amor henchida,

avísanos en la noche

despierta al alma dormida.

 

Mi lámpara quiero tener

toda la noche encendida,

para recibir al Niño,

mi Dios, mi Amor y mi Vida.

 

    

 

               Lucidio Sánchez.

 

DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO

 

 

 

 .

«Yo no soy el Mesías.»

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (61,1-2a.10-11):

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Lc 1,46-48.49-50.53-54

R/.
 Me alegro con mi Dios

Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humillación de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R/.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: 
su nombre es santo, 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación. R/.

A los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos los despide vacíos. 
Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de la misericordia. R/.

 

Segunda lectura

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (5,16-24):

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Palabra de Dios

Evangelio 

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» 
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» 
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» 
El dijo: «No lo soy.» 
«¿Eres tú el Profeta?» 
Respondió: «No.» 
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» 
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» 
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

 

 

 

!Ábrele desde dentro!  está llamando. Tu puerta no tiene cerradura al exterior.Sólo tú puedes abrirle desde tu corazón

 

 LITURGIA      DOMINGO III DE ADVIENTO    CICLO B

1.- La Constitución sobre la Sagrada Liturgia (SC, Sacrosanctum Concilium) es el primer documento aprobado del Vaticano II, en Roma, 4 de diciembre de 1963. Es una de las cuatro grandes  “constituciones del V.II). Hay un programa de reforma de la liturgia y un proyecto de acción pastoral para renovar la vida litúrgica de la Iglesia.

Se estaba, bajo estudio y práctica, bajo un movimiento ya de redescubrimiento de la naturaleza auténtica de la liturgia y su importancia vital en la vida de la Iglesia, queriendo acercar a los fieles a las fuentes  de la salvación, y estas a los mismo fieles. Ya estaba la “pastoral litúrgica”, y había habido reformas con san Pío X, Pío XII y Juan XXIII, y la ayuda de Congresos internacionales. “Como un río subterráneo esperaba aflorar a la superficie”.

El trabajo de las Comisiones fue muy bueno, y el alto grado de madurez se vio en la última sesión plenaria, del 11 al 13 de enero de 1962. Se combinan grandes principios doctrinales y pastorales con propuestas concretas de reforma y acción. Un punto es el equilibrio entre la sana tradición y las exigencias de la Iglesia de hoy. Se ve la audacia y la prudencia; se ve la flexión hacia futura evolución. “Estaba redactado en un estilo bíblico patrístico-pastoral que parecía propio para un documento conciliar”.

Del trabajo redaccional, el texto salió mejorado. No se cierra la puerta a ninguna reforma que la evolución de la vida de la Iglesia pudiera hacer necesaria en el futuro. Hay mejoras en parte doctrinal. En el n. 6, la adición del inciso “por la fuerza del Espíritu Santo” en un lugar estratégico asegura suficientemente la dimensión pneumatológica de toda la liturgia. Multiforme presencia de Cristo en las acciones litúrgicas  viene ahora expresada de una manera más orgánica y completa; la Liturgia como fuente y culmen de toda la vida y actividad de la Iglesia.

En el n.14, “en virtud del bautismo” vino a afirmar convenientemente las raíces sacramentales del derecho del pueblo cristiano a participar activamente en las acciones litúrgicas. La teología del domingo, n. 106, es un regalo para los oyentes creyentes.

La SC quiere ser un instrumento para promover la vida litúrgica de la Iglesia. Principios fundamentales que deben ser profundizados por los teólogos y en las catequesis de los fieles:

Naturaleza de la liturgia y su importancia en la vida de la Iglesia; La liturgia, patrimonio del pueblo cristiano; más amplio acceso a la palabra de Dios; voluntad de enlazar con el hombre.

Son un reto para la Iglesia de hoy, apuntan a valores esenciales que deberán ser asimilados para que la liturgia tenga la hondura requerida, y así se deduce: la formación litúrgica de pastores y fieles (SC 14-19).

Lo que en su día fue saludado como “un gran regalo de Dios a la Iglesia”, sigue siendo “portador de esperanza para la vida y la renovación eclesial” (Juan Pablo II)

2.- PREFACIO III DE ADVIENTO

Cristo, Señor y Juez de la Historia

 

“En verdad es justo darte gracias, / es nuestro deber cantar en tu honor

himnos de bendición y de alabanza, /Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado.

Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo,

Señor y Juez de la historia,/ aparecerá, revestido de poder y de gloria, /sobre las nubes del cielo.

En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo/

y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.

El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria/ viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento,/ para que lo recibamos en la fe/ y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino.

Por eso, mientras aguardamos su última venida,/ unidos a los ángeles y a los santos,/ cantamos el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

3.- Antífona de entrada.- Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca.

    Oración colecta.- Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad-fiesta de gozo y salvación- y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor.

    Oración sobre las ofrendas.- Haz, Señor, que te ofrezcamos siempre este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos el sacramento que tú nos diste y se lleve a cabo en nosotros la obra de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

   Antífona de comunión, Is 35,4.- Decid a los cobardes de corazón: “Sed fuertes, no temáis.” Mirad a nuestro Dios que va a venir a salvarnos.

    Oración después de la comunión.- Imploramos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido nos prepara a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado. Por Jesucristo nuestro Señor.

4.- Lecturas y Salmo.-  Del libro de Isaías 61,1-2.10-11. El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido. Me ha enviado para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios. El Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.

     Salmo Lc 1,46-50.53-54. Me alegro con mi Dios. Proclama mi alma la grandeza del Señor. Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia.

     De la primera carta de san Pablo a los tesalonicenses 5,16-24.- Estad siempre alegres. Sed constantes en orar, tened la Acción de Gracias. No apaguéis el espíritu. Que todo vuestro ser sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

    Del evangelio según san Juan 1,6-8.19-28.- Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan, como testigo. “Yo soy la voz que grita en el desierto. Allanad el camino del Señor”. En medio de vosotros hay uno que no conocéis, que viene detrás de mí. Pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

5.- La proclamación de la Palabra nos conduce a la alegría, a vivir bajo la atención de una espera del Señor que ya viene, llega en medio de nosotros. No los grita una voz, Juan el Bautista, desde el desierto. La petición es allanar los caminos, buscar la justicia y la paz, enderezar lo torcido de nuestras existencias que vienen a estar desenfocadas por el odio, la venganza, la despreocupación del Reino, el olvido del hermano, la vida bajo apariencias engañosas y de poder.

Hay una voz de alerta hacia la alegría que nos trae la venida del Señor, en su Nacimiento, en su llegada final para salvarnos de la muerte y el pecado, juzgarnos de vivir sin esperanza, apagando la luz del espíritu, como seres que ya poseen todo, sin aguardar la Venida de Jesucristo, la Parusía. Él es fiel, y nos convoca a la fidelidad en relación con todas nuestras orillas más unidas a las vidas de los demás, de Dios mismo. Vivir pegados a la caridad porque vivimos la esperanza que se funda en la fe “por el Espíritu Santo”.

Nuestra Palabra, que ha descendido Hoy hacia nosotros, que está en medio de nuestra Asamblea, nos certifica de la presencia del mismo y único Espíritu. Somos enviados a sanar a los pobres, a anunciar los caminos del bien, de la bondad, de la justicia y de la paz. A todos los enfermos y oprimidos. Entonces, saltaremos de gozo y alegría en Dios Salvador.

Ahora, como María, la Iglesia, en la fuerza del Espíritu del Señor, saltamos de alegría, y proclamamos la misericordia del Padre que llega a todos los pueblos de generación en generación.

También nosotros somos socorridos por el Auxilio del Señor, como Israel, y estamos alegres.

 

 

                                                                               Fr. Victorino Terradillos, OFM

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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